08 junio 2006

Reflexión en las aulas

Hoy ha ocurrido algo en clase que me ha dado mucho que pensar.

A un compañero curioso le dio por preguntar el formato del exámen, acerca del tipo de preguntas que pondrían. A esto el profesor no solo no le aclaró la duda sino que le dijo que saber eso sería una ventaja adicional en comparación con el resto de alumnos no presentes y fue más allá y dijo algo como: "¿Acaso ustedes estudian según como sean las preguntas del exámen?"
Ante esta respuesta, que dicho sea pasó un poco desapercibida ante el revuelo de la gente al escuchar la primera parte, me quedé un poco pensativo.

Ahora, después de madurar cuál sería mi respuesta, sigo pensando lo mismo: Sí, estudiamos según el tipo del exámen.
Las razones son varias como la optimización del esfuerzo a la hora de estudiar ya que tenemos varias asignaturas (y campos muy diversos) a las que repartir nuestro poder intelectual, además la preparación es distinta puesto que el enfoque de cara al exámen es más orientativo, etc.

¿Que no les gusta mi respuesta? Pues entonces permítanme que haga la siguiente reflexión:
¿Acaso es lícito que se nos valoren los conocimientos acerca de toda una materia por el resultado de una prueba de 3 horas de duración, en un día y a una hora que a lo mejor no son lo más adecuadas para cierto individuo y con unas preguntas que pueden no representar toda la materia?
Cualquiera puede ser bueno en una asignatura y tener un mal día o que las preguntas de ese examen en concreto se le atraviesen,etc. Por el contrario también puede haber alguno que no sabe casi nada de la asignatura y "cuadrarle" el exámen.

Por lo que a mi me concierne, el método de evaluación a través de un exámen no debería jugar un papel tan representativo a la hora de calificar los conocimientos adquiridos por el alumno así que no entiendo ese halo de misterio a la pregunta de mi compañero. El conocimiento se demuestra en el día a día de toda la vida, así me lo aprendí yo...

01 junio 2006

El futuro está cerca.

Es verdad, está cerca, muy cerca. Bueno, por lo menos el que mi imaginación, incentivada por esa mítica película titulada Regreso al Futuro II, me sugirió desde mi infancia hasta mi más tierna adolescencia (Luego la cosa cambia, recordáis?... remember)
Bueno, el caso es que después de leer el post de mi amigo Carlos en el que hablaba de velas mágicas (y no de las que se encienden después de haberlas soplado) sino de éstas y que ya podemos ver la tele sin necesidad de un monstruoso aparato como es el anticuado televisor, cada vez estamos más cerca. ¿Que cómo es eso de ver la tele sin tele?

Pues con la tecnología NanoPrism, que nos ofrecen desde Mirage Innovations, implementada en estas gafas con las que te parecerá ver una pantalla de 42 pulgadas!!!
Se llaman LightVu y por lo que venden en su web no producen los típicos problemillas de salud que suelen producir aparatos similares.

Juzguen ustedes mismos que yo cada vez veo más cerca el momento de comprarme un coche volador o un fondo de armario con ropa autoajustable, eso sí que sería el futuro de verdad...
DE TODA LA VIDA, ASÍ ME LO APRENDÍ YO.